17.4.05

Cruzando la frontera de la ética.

En Bélgica han comercializado ya un kit para la eutanasia, al que supuestamente sólo pueden acceder profesionales de la medicina.

Me preocupa mucho hasta qué punto se le está perdiendo el respeto a la vida propia.

Con independencia de las creencias que uno tenga, hay cosas que se pueden entender como inherentes al ser. Si los que promovieron las corrientes humanistas vieran a dónde hemos llegado, estarían seguramente consternados por el poco respeto que le tenemos a la vida.

Yo soy de los que cree que nadie puede juzgar sobre la vida de los demás, ni tan siquiera imaginarse qué es lo que puede llevar a una persona a cometer suicidio. O incluso, puestos a pensar, cómo decidir si una vida merece la pena o no de ser vivida. Lo curioso es que las personas en el fondo saben que está mal y por ello se inventan eufemismos en parte para que no les remuerda la conciencia. En vez de descuartizar bebés lo llaman aborto, en vez de asesinar, lo llaman eutanasia o suicidio asistido -lo cual, lingüísticamente es una barbaridad por que el suicidio lleva implícita la reflexividad-. Así, todos contentos.

Con el caso de Terri Schiavo tuve la ocasión de llevarme más de una desagradable sorpresa por dos frentes: uno, por la desinformación de la gente, y otro, por la pérdida de respeto a la vida a la que hemos llegado.

No quiero tampoco particularizar en el caso de aquella pobre mujer con la que se cometió asesinato, simplemente decir que yo no sé lo que siente una persona en esas condiciones. Sé un poco de lo que dice la medicina sobre quien está en coma y no responde a estímulos por que su cerebro está hecho polvo (ya sea por haber permanecido más de quince minutos sin oxígeno, o por cualquier otra lesión grave), pero aquella mujer respondía a estímulos. No era un vegetal. A mí personalmente me aterraría pensar que estando inmóvil, viendo pasar las horas semiconsciente, álguien decidiera dejarme morir de hambre. Porque dejémoslo claro, aunque yo estando perfectamente consciente firmase que no querría seguir con vida, luego no podría retractarme. No quiero ni pensar en el sufrimiento que sería pedir socorro y que el cuerpo no me respondiese, ni siquiera para querer llorar y no poder.

Por eso mismo me preocupa mucho que se trivialice la cuestión de la vida de las personas. Me parece una falta de respeto hacia nosotros mismos, y ya no digamos si eres creyente. Nadie debe poder disponer de la vida de los demás, ni tan siquiera de la vida propia. Por que una cosa es dejar que álguien se muera cuando no tiene otra opción, y otra asesinar a una persona ya sea por que la hayan resucitado artificialmente -encarnizamiento terapéutico- o por que haya tenido un accidente irreversible.

En todo caso, mi opinión es muy clara: NO al asesinato en ninguna de sus versiones. Ya está bien. Demasiada gente muere ya sin merecerlo, como para dispensar kits de asesinato en las farmacias.