22.4.05

Lo que hay que oir...

Algún día tengo que escribir algo sobre la injusticia que existe para con la ciencia, en la sociedad. Una persona que no sabe matemáticas, se excusa diciendo que es de letras. Pero si álguien de ciencias no sabe -por ejemplo- quién es Cervantes, entonces la gente se lleva las manos a la cabeza, como si fuera un tremendo inculto. Creo que la cultura abarca ciencias y letras, y no se puede ir por la vida de intelectual siendo lego en ciencias.

No obstante, la intención de esta anotación es referirme a este artículo aparecido en El Confidencial Digital, sobre un periodista -asalariado de PRISA- que dice"

"uno de los comentaristas censuraba al nuevo Papa (...) con el argumento de que todo es relativo, “como ya lo apuntó la Teoría de la Relatividad de Einstein”."


Esta bazofia periodística (por llamarlo de alguna forma) constituye un ejemplo de falacia, en el más estricto sentido de la palabra.

Ni tan siquiera el bueno de Einstein era capaz de imaginar por qué su teoría era tan popular. El caso es que ahora forma parte de esa clase de cosas que se dicen sin saber de qué se está hablando, y uno puede llegar a decir una barbaridad sin darse cuenta de ello.

La teoría de la relatividad no dice que todo es relativo. Más bien todo lo contrario. El primer postulado de la teoría de la relatividad -especial- dice:

"Las leyes de la Física son las mismas en todos los sistemas de referencia inerciales"


Es decir, las leyes no cambian con independencia de que estemos quietos, o nos movamos con velocidad constante respecto a aquello que estamos analizando.

Si todo fuera relativo, entonces este principio carecería de sentido, ya que los fenómenos físicos serían relativos -o dependerían- del lugar en el que suceden, y la relatividad especial niega este extremo.

Por supuesto, no hay nada en la versión general de la teoría para tener que hacer mención en particular.

Si cada vez que algún listillo dijera una parida de estas, fuera incinerado al instante, en poco tiempo habríamos solucionado el problema de la vivienda.